Bodas de invierno, ¡al mal tiempo, buena cara!

El invierno es una época tan maravillosa como el verano para casarse y a pesar de que la mayoría de las parejas elige los meses de calor para celebrar su enlace, lo cierto es que cada vez más personas optan por una boda invernal. Hay muchos motivos para querer casarse en la temporada fría del […]

El invierno es una época tan maravillosa como el verano para casarse y a pesar de que la mayoría de las parejas elige los meses de calor para celebrar su enlace, lo cierto es que cada vez más personas optan por una boda invernal. Hay muchos motivos para querer casarse en la temporada fría del año: en Wedealia te contamos por qué y además ponemos a tu disposición un amplio abanico de posibilidades con todo lo necesario para poder llevarla a cabo.

Más fácil

Resulta mucho más fácil organizarla porque el Registro Civil, las iglesias y los ayuntamientos están menos saturados. Conseguiremos la documentación necesaria, tanto si es una boda civil como religiosa, de manera más rápida; y encontrar fecha nos resultará mucho más fácil. De la misma manera, las fincas, los hoteles y restaurantes tampoco tendrán tanta demanda y no tendremos problemas para reservar. Esa Iglesia o ese palacete tan maravillosos pueden no estar libres en verano pero en invierno, seguramente sí.

Más económica

Como todo lo que depende de la oferta y la demanda; los precios en temporada baja son bajos también. No sólo nos resultará más fácil encontrar libre la fecha deseada para celebrar nuestra boda sino que seguramente habrá precios especiales o algún tipo de descuento o beneficio. De esta manera, los locales se aseguran trabajar durante los meses menos fuertes y nosotros podremos ahorrarnos una cantidad interesante.

Más original

Nos salimos de la típica temporada nupcial y eso nos hace diferentes. No te preocupes por el tiempo, a no ser que quieras realizar todo al aire libre, la mayoría de las bodas se celebran en el interior o cuentan con espacios cerrados y carpas. Es cierto que el frío no parece muy apetecible; pero el calor abrasador de agosto tampoco lo es: los hombres funden de calor en sus trajes y a las invitadas se les corre el maquillaje. Además, ¿has pensado en las posibilidades para el vestido de novia? Capas, pieles, manga larga… ¡Una auténtica reina de las nieves!

¡Más cálida!

A pesar de la contradicción, ¡sí! una boda invernal puede brillar por su calidez. Por un lado, hablamos de la decoración de las ciudades si elegimos la Navidad, y por otro, nos referimos a la maravillosa luz de estos meses para las fotografías. ¡Qué preciosidad de álbum tendremos si nieva! Debemos recordar que hay menos horas de luz por lo que una boda de mañana es preferible a la de tarde si queremos aprovechar la luz natural; aunque también resulta muy interesante una bonita iluminación. Y por último, pero no menos importante, pensemos en nuestra luna de miel: Argentina, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda… ¿Qué tal si aprovechamos para visitar alguno de los exóticos lugares del otro hemisferio, que en nuestro invierno viven su estación de verano?

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