¡Casi Como nuevos! Alternativas a la compra de un vestido

De todas las cosas que implica celebrar una boda, probablemente para una novia, elegir su vestido sea lo más especial. Pero casi siempre, comprar un vestido supone un desembolso económico importante. Si además le añadimos los zapatos, el velo, el cancán, una corona, tiara o tocado además de un abriguito o capa si nos casamos […]

De todas las cosas que implica celebrar una boda, probablemente para una novia, elegir su vestido sea lo más especial. Pero casi siempre, comprar un vestido supone un desembolso económico importante. Si además le añadimos los zapatos, el velo, el cancán, una corona, tiara o tocado además de un abriguito o capa si nos casamos en otoño o invierno… el precio del conjunto se puede convertir en algo desorbitado. Y aunque sabemos que es nuestro día y que queremos que todo en él sea maravilloso, nos da rabia pensar que en 24 horas ese vestido y la mayoría de los complementos quedarán inutilizados en el fondo del armario. Muchas parejas prefieren dedicar esta parte tan importante de su presupuesto a otras cuestiones, como mejorar la bodega del menú, adornas la iglesia con flores, aumentar la categoría de la luna de miel o tener un detallito con nuestros invitados. Así, os proponemos algunas ideas que nos permitan tener un precioso vestido el día de nuestra boda sin invertir demasiado en él.

Reutilizar

Si tenemos la oportunidad de reutilizar un vestido que hay en la familia, puede ser no sólo una manera de ahorrar dinero sino de tener un detalle muy emotivo. El vestido de nuestra madre o nuestra abuela aporta un toque sentimental que hará de nuestro vestido el gesto más tierno del día.

Transformar

Muchas veces ocurre que nuestra hermana o mejor amiga se han casado antes que nosotras y podemos aprovechar ese vestido que tanto nos gustó para modificarlo o hacer pequeños arreglos. Desde utilizar la tela para hacer nuestra propia creación, añadir un cinturón o tela de colores, cambiar el velo, añadir una tiara o diadema de flores… La misma esencia pero con nuestro toque personal.

Alquilar

Cada vez está más de en boga esta opción, aunque es cierto que está lejos de ser lo más elegido. Sin embargo, si lo pensamos bien, el alquiler de un vestido está lleno de beneficios. Por un lado, podemos acceder a los últimos modelos, pues las tiendas que los ofrecen, eligen siempre últimas tendencias. Por otro lado, tampoco pensemos que renunciamos a la calidad: un vestido de alquiler es exactamente igual que un vestido de novia “normal” sólo que va a tener más puestas pero para nosotras y nuestros invitados, será la primera vez de ese vestido y tendrá la máxima originalidad.

Recuerda que la elegancia y belleza de nuestro vestido no tiene tanto que ver con el dinero que invirtamos en él sino con el gusto con el que lo elijamos y lo llevemos.

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