Cuidado con el protocolo – Cinco consejos básicos

Quizá, la gran pregunta que nos hacemos cuando somos invitados a una boda (al igual que cuando llega el viernes y vamos a salir) sea: “Y ahora ¿qué me pongo?”. La respuesta normalmente viene condicionada por cómo nos sentimos en ese momento y por la ropa que ya tenemos en el armario o que podremos […]

Quizá, la gran pregunta que nos hacemos cuando somos invitados a una boda (al igual que cuando llega el viernes y vamos a salir) sea: “Y ahora ¿qué me pongo?”. La respuesta normalmente viene condicionada por cómo nos sentimos en ese momento y por la ropa que ya tenemos en el armario o que podremos permitirnos. Sin embargo, no sólo deberíamos dejarnos llevar por el “querer” sino por el “deber”: el protocolo es el que nos dice si nuestra voluntad es la apropiada para la ocasión. En este articulito, os damos algunos consejos básicos sobre protocolo:

1. Vestir según la época del año

Debemos ser coherentes con la estación del año en la que se celebra la boda. Puede que tengamos ese mono de manga larga y tela invernal que nos sienta fenomenal, pero si la celebración es el la playa, desentonaremos. Lo mismo ocurre con los vestidos muy escotados o de telas veraniegas en invierno. Seguro que podemos elegir un vestuario precioso y acorde con el tiempo y el clima.

2. Vestir según el largo

El protocolo dice que por la mañana se viste de corto (no más de dos o tres centímetros por encima de la rodilla) y sólo por la noche se puede vestir de largo (pero de corto también). La madrina es la única que goza del privilegio de vestir de largo por la mañana.

3. Vestir según colores

El blanco, y todos los derivados como el blanco roto, el hueso o el champán, están prohibidos si no eres la novia. Puedes llevar alguna prenda blanca combinada con otros colores, o incluso prendas estampadas que contengan el color blanco. El negro puede llevarse de noche pero procuraremos evitarlo como monocolor: podemos contrastarlo con complementos de colores llamativos.

4. Vestir según los complementos

Las pamelas y los sombreros están reservados para las bodas de día; en tanto que se supone que se llevan para evitar el sol. Y cuidado, no podemos quitárnoslos en ningún momento, es parte fundamental de nuestra indumentaria. Por la noche, sólo se permiten tocados sencillos y pequeños que no sean muy llamativos.

5. Vestir según la edad

Debemos acercarnos a un vestuario propio a nuestra edad, y esto puede aplicarse a cualquier invitado: niños, adolescentes, adultos y ancianos. No hay nada que envejezca más que no saber envejecer; y por otro lado un niño queriendo parecer adulto puede resultar de muy mal gusto también. Cuidado con las minifaldas, los escotes muy pronunciados y los tacones exagerados: no confundamos una boda con la Pasarela Cibeles ni con una fiesta de disfraces.

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