¡Oh, maravillosa Luna de Miel! Algunos consejo básicos para planificarla

Preparar una boda puede ser una de las actividades más estresantes con las que uno puede toparse a lo largo de la vida. Además, la ansiedad y la tensión que generan puede llegar a prolongarse desde el mismo día en el que decidimos que nos casamos hasta la noche de bodas, en la que por […]

Preparar una boda puede ser una de las actividades más estresantes con las que uno puede toparse a lo largo de la vida. Además, la ansiedad y la tensión que generan puede llegar a prolongarse desde el mismo día en el que decidimos que nos casamos hasta la noche de bodas, en la que por fin, respiramos aliviados y descansamos. Pero no, ahí no acaba todo. Una vez terminada nuestra preciosa boda… ¡comienza nuestra maravillosa luna de miel! Esa merecida recompensa por un año agotador ha llegado, y sin duda, es un momento por el que ha merecido luchar. Esta semana en Wedealia os ofrecemos unos consejos básicos para comenzar a planear vuestra luna de miel:

  1. ¿Agencia o Internet?

Cualquiera de las dos opciones es buena, pero para elegir, debes conocerte y saber cuánta experiencia tienes viajando. Si ya has preparado muchas escapadas o has viajado mucho por tu cuenta; organizar la luna de miel no va a suponer ningún reto inalcanzable. Lo más importante es buscar los vuelos y el alojamiento en cualquiera de las infinitas páginas web que ofrecen este servicio. Si por otro lado, eres inexperto en este sentido y no sabes muy bien por dónde empezar, siempre es recomendable acudir a los profesionales. Una cosa importante: gestionar un viaje a través de una Agencia no es más caro que hacerlo por tu cuenta. Para nada. Quien se decide por una Agencia lo hace porque es una opción más cómoda y te permite ocuparte de otros asuntos de la boda que requieren más atención. Sin embargo, si te decantas por hacerlo tú mismo, tendrás libertad para hacer y deshacer incluso durante el propio viaje y sentirás que tú llevas el control.

  1. ¿Con mucha antelación?

Cuanto antes planeemos las cosas, mejor. Y esta es una máxima que sirve para casi todos los asuntos de la vida, y los viajes no son una excepción. Organizar las cosas con tiempo nos da tranquilidad y además puede ahorrarnos bastante dinero. Muchas agencias ofrecen descuentos si contratamos el viaje con unos cuantos meses y incluso si lo organizamos por nuestra cuenta, podremos encontrar billetes mucho más baratos o plaza en alojamientos muy solicitados y concurridos. Además, tenemos que tener en cuenta que si hemos elegido un destino muy lejano o exótico, puede que necesitemos permisos o visados que requieran varios meses de papeleo.

  1. Destinos

Lo primero que debemos decidir es si queremos hacer un viaje con destino nacional o internacional: muchas veces nos vamos a la otra punta del planeta y no conocemos nuestro maravilloso país. Sin embargo, salir de casa suele ser la opción más habitual porque creemos que es una oportunidad única y viajar lejos hará que sea una experiencia más memorable si cabe. Además, como normalmente contamos con dos semanas de vacaciones, es una ocasión genial para invertir en distancia: ¿Asia? ¿Polinesia? ¿Oceanía? El mundo a nuestro alcance.

  1. Posibilidades

Una vez el destino está elegido, tendremos que pensar cómo hacer nuestro recorrido. No se trata sólo de elegir un país (¡o varios!) sino de cómo recorrerlo. Podemos hacer un crucero que visite varios destinos, un viaje en tren que atraviese distintos países, alquilar una autocaravana y lanzarnos a la aventura o dejar que un coche o autobús con conductor nos lleve a descubrir los mejores lugares y rincones.

  1. El presupuesto

Aquí es donde suelen surgir la mayoría de las dudas: ¿nos volvemos locos y nos gastamos un dineral en el mejor viaje de nuestra vida o actuamos con cabeza y no tiramos la casa por la ventana? Si la ocasión lo permite y si además del tiempo del que ya disponemos seguro, tenemos una economía saneada que nos permite hacer ese viaje soñado, adelante. Es el momento. Pero también es muy importante ser realistas con nuestra situación financiera y con elegir un viaje que no nos haga pasar una mala temporada después. Pensad que tenéis toda la vida por delante para hacer muchos más viajes y descubrir el mundo. No tenemos por qué quemar todos los cartuchos en la luna de miel; además, si se piensa con tranquilidad, lo importante no son el sitio ni el lujo, sino la compañía.

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