Seis consejos para ser el invitado perfecto


Tienes una boda dentro de poco y ya sabes lo que te vas a poner. Además, sabes el sitio, la hora y piensas disfrutar a tope del evento. Pero cuidado, eso no es lo único que hace falta para ser el invitado perfecto. Aquí te dejamos estos seis consejos que te ayudarán a ser un invitado de diez. 

Antes de la boda

Seguramente pienses que elegir un modelito ideal es el reto fundamental antes de la boda, pero aún te quedan muchas otras cosas por hacer. Lo primero, es responder a la invitación por la vía elegida por los novios, confirmando tu asistencia e informando de cualquier cosa que consideres importante (si asistirás con pareja, si tienes alguna alergia alimentaria…). Si la boda implica un viaje o desplazamiento considerable, no te olvides de preparar algunas cosas con antelación: sacar los billetes, reservar hotel, pensar en el transporte hasta el lugar de la celebración, etc.

Importantísimo: si por cualquier circunstancia no puedes acudir, ¡avisa! Aunque sea en el último minuto. No puedes simplemente no aparecer; además de ser de mala educación muestra muy poca sensibilidad con los novios. 

El invitado perfecto

¿Qué me pongo?

Ten en cuenta la hora y lugar de celebración y vístete según las reglas que marca el protocolo. A no ser que os den algunas instrucciones específicas (boda blanca ibicenca, boda descalzos en la playa…) las normas acerca de la indumentaria están para seguirlas. Sé consciente de tu papel en la boda y no exageres (cuidado con los escotes y las minifaldas) ni robes el protagonismo si realmente no procede. Debes elegir siempre algo elegante y apropiado para la ocasión pero que te haga sentir confianza: olvídate de los tacones si no lo aguantas o de ese vestido que se te mueve o que no te permite sentarte con comodidad. Ellas deberían evitar el blanco, que es el color de la novia, aunque combinado con otros colores está permitido. Ellos, como mínimo, de traje y con corbata o pajarita, por favor. 

La ceremonia

Aunque no seas creyente, si la boda es religiosa, debes acudir a la iglesia (sinagoga o mezquita, etc.). Quizá para ti no signifique mucho pero para los novios sí, y recuerda que éste es su día. No se espera de ti que participes en los rituales si no lo deseas o no sabes cómo hacerlo; en cualquier caso, si en algún momento no sabes cómo actuar, fíjate en los otros invitados y compórtate siempre con discreción. Y si resulta que sí eres una persona creyente y la boda es civil, también debes asistir a la ceremonia y mostrar todo tu respeto. Por favor, no llegues tarde, procura acudir con media hora de antelación.

La celebración

Llega el momento de los saludos y las presentaciones. Intenta saludar a los novios pero no los persigas o acoses, seguro que a lo largo del día encuentras tu momento. Acércate también a los padres o familiares más cercanos y si no los conoces, preséntate. No te pases con el cóctel, recuerda que se trata de un aperitivo. Sé amable y educado con la gente de tu mesa si no los conoces, explica tu conexión con los novios y compórtate adecuadamente durante la comida: olvídate del móvil y tu redes sociales por un ratito, no (te) hagas fotos compulsivamente para compartirlas después, evita temas polémicos en las conversaciones… Y muy importante. No te pases con la bebida, es decir, que no vayas cayéndote por las esquinas. Baila pero no la líes y no sea muy pesado con el DJ para que te ponga en bucle la canción del momento.

El regalo

Entérate de qué prefieren los novios: si tienen lista de boda o si quieren alguna cosa en especial. Si tienes confianza, pregúntales directamente y procura ser original regalando algo que quieran pero algo que quieras tú también, para que te recuerden siempre cuando vean tu regalo. Si no lo tienes claro, con una trasferencia bancaria no fallarás, y con respecto a esto, siempre es mejor pasarse que quedarse corto: que tu regalo como mínimo cubra el cubierto. Y si por tus circunstancias personales no puedes hacer el regalo que te gustaría, escribe y manda una tarjeta mostrando tus mejores deseos a la pareja. Ellos lo entenderán y agradecerán mucho el detalle.

Después de la boda

Cuando hayan pasado un par de semanas o cuando los novios hayan regresado de su luna de miel, puedes ponerte en contacto con ellos para agradecerles de nuevo su invitación y para compartir e intercambiar impresiones sobre la boda (¡siempre positivas!). Puedes enviarles una tarjetita para dar las gracias o un correo electrónico y así aprovechar y enviar las fotos que tengas de ellos, de los invitados o de ti mismo para que las guarden junto a las fotos profesionales del fotógrafo.

 

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